La iniciativa de impulsar la explotación ganadera de la familia fue el motivo por el que surgió esta empresa, que se puso en marcha en enero del 2016 y que desde entonces no ha dejado de recoger éxitos
Ingeniera industrial de profesión, Susana Aguiar (Rodeiro, 1984) nunca pensó que se dedicaría al sector alimenticio en un futuro, aunque siempre soñó con montar su propia empresa. «Nunca me gustó la cocina, era más de ver soldar a mi padre que de ayudar a mi madre con los pasteles, pero siempre quise tener algo propio». Fue así como consideró dar una vuelta al negocio familiar de producción de leche y sacar una gama de yogures artesanales que se puso a la venta en enero del 2016. Desde entonces, no han dejado de crecer.

-¿Cómo salto de una ingeniería a una empresa de yogures?

-La idea fue buscada, mi familia era dueña de una ganadería. Yo estudié Ingeniería Industrial y trabajé por un tiempo en varias cosas, pero buscaba un sector para desarrollar una actividad por nosotros mimos. Pensando en lo que podíamos hacer, caímos en lo que teníamos en casa, lo que nos diferenciaba, una leche de gran calidad. Así que decidimos transformarla en yogur artesano.

-¿Qué tal ha sido la acogida en este año y medio de experiencia en el mercado?

-El producto gusta mucho y el crecimiento ha sido mucho mejor de lo que preveíamos en el plan de empresa. Vamos paso a paso pero estamos contentos.

-Tienen dos gamas de productos.

-Tenemos una más cotidiana, con los sabores habituales, y otra en la que buscamos sorprender al consumidor, que es más elegante, que busca ser un postre. Son cuatro sabores, dos de los cuales varían en función de la temporada. Ahora por ejemplo estamos con uno de yogur con jalea de flor de saúco y otro con mermelada de frisales. Además, tenemos un formato para trabajar en la hostelería, que pueden ser envases de 400 gramos o tres kilos, que se puede usar para postres o salsas. Ahí ha gustado mucho, lleva un PH muy alto y eso permite que se pueda mezclar tanto en salado como en dulce. De hecho, nuestro yogur llega a varios estrella Michelín de Galicia. Estamos, por ejemplo, en Casa Solla o en el restaurante Nova de Ourense. En algunos casos también les vendemos leche.
-¿Qué producción tienen en la actualidad?

-A la semana podemos trabajar con unos 2.000 o 3.000 litros de leche para su transformación. Es bastante variable porque la leche tiene picos de consumo. Al llevar solo año y medio no tenemos capacidad para absorber toda la producción aunque tal vez este año ya seamos capaces.-¿Cuánta gente trabaja en Kalekoi?

-Hay cuatro personas que trabajamos tanto en el obrador, como en distribución y en todo.

-Un producto con una fecha de caducidad tan corta les supondrá todo un reto.

-Requiere mucho cálculo para ir sabiendo poco a poco las cantidades que vas a necesitar, no puedes dejar ningún sitio sin abastecer pero tampoco puede sobrarte mucha producción. Es muy delicado porque el yogur dura solo 28 días y en el caso de la leche aún menos, nueve. Si no vendes y te adaptas al ritmo y sus cambios corres el riesgo de entrar en pérdidas. Es un poco caos pero también hace esto muy interesante, cada paso es un reto y es parte de lo que me apasiona de mi trabajo.

Susana Aguiar arrancó con este proyecto en enero del 2016, y este año han salido ya fuera de Galicia.

«Muchas empresas originales que están naciendo en el rural parten de mujeres»

Dentro de su trayecto de volver a los orígenes, a los de la familia y a los de los sabores antiguos, para esta empresaria era importante también hacer ese viaje en el nombre de la marca.

«Kalekoi fue antes de Gallaecia, era como se le conocía a esta zona allá por el 1.800 antes de Cristo, queríamos un nombre que nos identificara y nos recordara nuestra historia. Creo que está muy presente el paso de los romanos pero no de otras tribus que también nos marcaron. Tenemos una parte de la historia muy desconocida», apunta esta empresaria gallega.

-¿Qué planes de futuro tienen marcados?

-El 2016 nos lo tomamos como el año de la calma, ni siquiera queríamos vender en grandes superficies. Fuimos a tiendas pequeñas y buscábamos mejorar el producto, conocer las opiniones y la respuesta del consumidor. Vendíamos solo por Galicia. Este año estamos ya en lugares como Madrid, Valencia o Salamanca y aquí en Galicia esperamos llegar a Vigo o Lugo, que son dos de los sitios que nos quedan por abordar. Estamos en la mayoría de grandes localidades de Galicia. En cuanto a productos, estamos trabajando en una línea de desnatados desde hace unos meses, aunque con el trabajo que tenemos en el día a día, nos cuesta avanzar. De momento, nos es imposible dar fechas aunque esperamos tenerlo en el futuro. Queremos sacar tanto leche como yogures desnatados porque hay demanda.

-Aunque nacieron para vender yogures, también comercializan leche.

-En realidad nuestra idea no era meternos ahí, queríamos solo encargarnos de hacer y comercializar yogur artesano, pero la gente nos la empezó a pedir y decidimos sacar leche pasteurizada. Nos decía que si los yogures estaban buenos, la leche tenía que estarlo también. Gusta mucho y estamos muy contentos de haberlo hecho.

-¿El papel de la mujer en el rural gallego está cambiando en la actualidad?

-El rural es un sector en el que era habitual ver a muchas mujeres trabajando, aunque sí que es cierto que no en grandes puestos. Pero creo que está cambiando, muchas empresas originales que están naciendo ahora en el rural parten de mujeres y creo que no es casualidad.

Fuente: La Voz de Galicia